“Para edificar algo nuevo hay que destruir los muros”
El Santo Padre animó a ser “constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia”.
Fotografía de apertura: A Perez Meca – Europa Press
Puerta de Toledo. Vídeo del coche oficial que conducía al Papa León XIV, hasta la catedral de la Almudena, desde la Glorieta de Pirámides, el lunes 8 de junio pasadas las seis de la tarde.
Las calles de Madrid estaban repletas de gente que quería ver y saludar a León XIV, permaneciendo por todos los lugares donde se sabía que iba a pasar el Pontífice.
Todas las fotografías del carrusel: A Perez Meca – Europa Press
El Santo Padre, León XIV, iba a presidir esa tarde del día 8 de junio, a las 18,30 horas, en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, un encuentro de oración y homenaje a la patrona de Madrid. Sin duda iba a ser uno de los momentos de mayor significado espiritual de su visita pastoral a la capital. La Guía del Peregrino en Madrid anunciaba que el papamóvil saldría a las 18.00horas recorriendo el centro histórico desde la Glorieta de Pirámides, por la Puerta de Toledo ( donde acudí a verle yo, junto a un montón de personas, en un día de calor extremo), la Gran Vía de San Francisco, la calle Bailén y el entorno del Palacio Real, hasta la Catedral de la Almudena.



Podemos ver el momento exacto cuando el Santo Padre pasó por la Puerta de Toledo en un vehículo oficial y no el el esperado papamóvil, para desilusión de mucha gente. Fue bonito esperarle y verle saludarnos… desde la ventanilla. Tal vez no se emplease el papamóvil por el calor.

Una vez en la catedral madrileña, tras el saludo inicial del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, tuvo lugar la proclamación del Evangelio, que dio paso al saludo del Santo Padre, en el que expresó su cercanía a los fieles: “Os saludo con afecto a todos vosotros, hermanos y hermanas que, con alegría y fervor, os unís hoy al homenaje a Nuestra Señora de la Almudena, Madre y Protectora de esta Archidiócesis”.

En su intervención, León XIV subrayó el sentido del gesto central que iba a realizar: la entrega de la Rosa de Oro, definida como “símbolo del filial amor del Papa a la Virgen María”.
Derribar los muros para construir comunión
El Papa evocó la tradición histórica de la Virgen de la Almudena, recordando su ocultamiento en la muralla y su posterior hallazgo como signo de esperanza. A partir de esta imagen, invitó a reflexionar sobre los “muros” que siguen dividiendo a las personas y las sociedades.
“Para edificar algo nuevo, hermoso y duradero hay que estar dispuestos a destruir los muros”, afirmó, exhortando a los fieles a no conformarse con mantener las divisiones, sino a superarlas. En este sentido, animó a ser “constructores de vínculos que restauren el lenguaje universal de la comunión, el amor fraterno y la concordia”.
Una celebración de oración y tradición mariana
El encuentro se desarrolló en un clima de recogimiento, con la participación de fieles, seminaristas y familias, que rezaron el Rosario por las intenciones del Papa.
El Santo Padre fue recibido por el cardenal José Cobo y el Cabildo Catedralicio, junto a obispos y representantes de la Archidiócesis de Madrid.


Entre las autoridades presentes destacaron Su Majestad la Reina Sofía, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, junto a otros representantes institucionales.
Antes del encuentro en la Almudena, la reina Sofía y sus hijas, Elena y Cristina, junto a tres de sus ocho nietos, tuvieron un encuentro privado con el Pontífice, en la Nunciatura Apostólica. León XIV abrió las puertas de su residencia en Madrid para recibir a doña Sofía, sus dos hijas y a tres de sus nietos, Victoria Federica de Marichalar, Pablo y Miguel Urdangarín. El Papa les ha obsequiado con unos rosarios bendecidos, y la Infanta Cristina le ha pedido también dos más para sus dos hijos ausentes, Juan e Irene. Como dato curioso, decir que la reina Sofía ha conocido ya en persona a ocho Papas, contando al actual (Pio XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV.
Minutos después de esta audiencia privada, la reina Sofía y el Santo Padre volvían a coincidir, en las puertas de la catedral madrileña (como hemos visto arriba en las fotografías). En este encuentro en la Catedral la reina Sofía ha ejercido como anfitriona de la Casa Real. Los reyes, Felipe VI y Letizia, y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, han acompañado, por otra parte, al Pontífice en los principales actos de su visita a Madrid: la recepción oficial en el Palacio Real y la multitudinaria misa que se celebró el domingo día 7 de junio, a las 10.00 horas en la plaza de Cibeles.
Ofrenda, Rosa de Oro y
oración a la Virgen

El momento central tuvo lugar ante la imagen de la Virgen de la Almudena, donde el Papa realizó la ofrenda floral y la entrega de la Rosa de Oro, uno de los gestos más antiguos y simbólicos del pontificado, que expresa la devoción del Papa hacia la Virgen. Tras este gesto, se interpretó el himno, seguido de la oración a la Virgen de la Almudena, en un ambiente de profundo recogimiento.

Durante la oración, el Santo Padre encomendó a la patrona de Madrid las comunidades cristianas de España, las familias, los jóvenes, las vocaciones y los frutos de su visita pastoral.
Un signo de esperanza
para las vocaciones
La presencia de numerosos seminaristas y sus familias subrayó la dimensión vocacional del encuentro. El Papa recordó que el Señor “camina con su Pueblo, escucha sus temores y acoge todos sus esfuerzos de bien”, animando a vivir la vocación desde la entrega y la esperanza.
Asimismo, insistió en que en las sociedades actuales “siguen existiendo muchas murallas que no protegen, sino que dividen”, invitando a superarlas con valentía para abrir nuevos horizontes.
Bendición final y
continuidad de la visita
La celebración concluyó con la bendición apostólica impartida por el Santo Padre, que invitó a los presentes a continuar viviendo estos días con espíritu de oración, esperanza y comunión.
Con este gesto -la colocación de la Rosa de Oro a los pies de la Virgen-, la visita pastoral del Papa León XIV ha vivido uno de sus momentos más significativos en Madrid.
Desde la catedral León XIV partió al Santiago Bernabéu, ya sí en papamóvil, en el que iba a ser el trayecto más largo por la ciudad. Victoria de Marichalar acudió también a este evento diocesano.








