León XIV: “La Iglesia anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”.
En el acto «Tejer Redes», celebrado en el Madrid Arena, (Avda. de Felipe II), Madrid, el Santo Padre pudo encontrarse con representantes del mundo de la cultura, la economía, la empresa y la academia. Domingo 7 de junio de 2026, a las 18:00h, un acto de acceso exclusivo con invitación.
Fotografía de apertura: Sergio López de Toro González
Bajo el título «Tejer redes», el Santo Padre se encontró con representantes del mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte, junto a miembros de la sociedad civil, tras haber celebrado por la mañana la multitudinaria misa en Cibeles, seguida de la Procesión del Corpus Christi. El acto vespertino propuso un espacio de diálogo en torno a la «cultura del encuentro», con intervenciones, testimonios y expresiones artísticas, con el objetivo de favorecer el diálogo entre la fe y la sociedad contemporánea, promoviendo la escucha y la construcción de vínculos desde la diversidad de ámbitos representados. La cultura, el arte, la economía y el deporte compartieron un distendido encuentro con el Santo Padre en el Movistar Arena, en el que se abordó cómo fortalecer los lazos de colaboración y compromiso al servicio del bien común.
Fotografías del carrusel: Europa Press – Jesús Hellin
León XIV instó en su intervención a que “la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la actividad empresarial no vea al empleado como un factor más en la ecuación de sus intereses; que el arte no tenga como fin sólo a las élites; y que el deporte no sea reducido a espectáculo o convertido en mero negocio”.
Asimismo subrayó “la huella de la fe en Europa”, y recordó el grito de sus predecesores: “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”, palabras que recibieron uno de los aplausos más efusivos de la tarde.
Como anticipábamos, el papa León XIV ha reunido en la tarde del domingo 7 de junio, en el espacio Movistar Arena de Madrid, a personas relacionadas con el mundo de la cultura, el arte, el deporte, la academia y la empresa en el acto “Tejer Redes”, un encuentro promovido para fomentar el diálogo, la búsqueda del bien común y la construcción de una auténtica cultura del encuentro. En este sentido, el Santo Padre comenzó su intervención lanzando una pregunta “que nos interpela a todos: ¿qué herencia estamos dejando al futuro y por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo”?
Ante un Movistar Arena abarrotado de representantes de la sociedad civil, el Pontífice afirmó que “la Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”. Además, añadió que en “ el ADN de la humanidad está radicado el deseo de bien, de belleza y de verdad; y es a partir de esa aspiración profundamente humana y de nuestra experiencia plurisecular, que la Iglesia propone caminos para una vida digna y el bien común“.
La palabra cultura tiene la misma raíz etimológica que cultivo. A este respecto el Santo Padre subrayó la importancia de plantearse “qué es lo que hoy sembramos, qué es lo que florece y qué se marchita silenciosamente en nuestra sociedad; qué valores estamos preservando y cuáles estamos dejando morir. Son preguntas profundas, necesarias y que no pueden ser ignoradas”.

Durante el acto, el Santo Padre estuvo acompañado por representantes del ámbito cultural y artístico, como el actor Antonio Banderas, la bailarina Sara Baras o la cantante, Rozalén; del deporte, con las medallistas olímpicas Carolina Marín y Teresa Perales; del mundo empresarial, como los presidentes de la CEOE, Antonio Garamendi, y de CEPYME, Ángel de Miguel, y sindicatos, como los responsables de CC.O.O y UGT, Pepe Álvarez y Unai Sordo, respectivamente; y del mundo académico, con José María Coello de Portugal, vicerrector de la Universidad Complutense de Madrid.
Previamente a la llegada del Papa, protagonizaron la espera actuaciones de danza, canto, chotis, zarzuelas o la música del grupo Big Band. Además, se sucedieron los testimonios de fe y compromiso, como Iñaki, bombero del parque de San Blas; o Carmen Molina, enfermera de paliativos Hospital Niño Jesús de Madrid.

En torno a las 18.00 de la tarde, el Papa llegó al Movistar Arena y dio comienzo el acto, presentado y conducido por los periodistas Carlos Franganillo y Lara Siscar, que dieron la bienvenida al Santo Padre.

A continuación, el actor Antonio Banderas destacó la Iglesia “como el mayor productor de arte de la historia de la Humanidad”. En este sentido, recalcó que: “La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad”. Durante su intervención, además, interpretó una particular versión de Tarde te amé, de Las Confesiones, uno de los textos más conocidos de San Agustín.
Discurso íntegro de Antonio Banderas ante el Papa: «Confieso haber sido víctima del hechizo de Dios»
Santo Padre.
Autoridades.
Queridas amigas y amigos.
Hay encuentros que no se miden solo en el tiempo sino en su significado.Su presencia hoy en Madrid, Santo Padre, no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil, y esta sin duda se lo agradece.
Ese diálogo, a veces, conviene reforzarlo usando un lenguaje común. Ese lenguaje es, y lo ha sido en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el arte
La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad.En el corazón de ese impulso creativo esta quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura mas representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo. El gran protagonista de la película de la vida. En todas las artes Cristo como una presencia constante. No como una imagen repetida, sino como un icono de paz, de amor y de sacrificio, rodeado de un misterio inagotable.
Yo podría reducir mi intervención simplemente a enumerar los grandes artistas que con sus trabajos han engrandecido el mensaje proveniente de la palabra de Jesús.
También podría limitarme a dar una serie de datos que ilustren el camino recorrido entre iglesia, artistas, intelectuales, filósofos…pero hoy, Santo Padre, siento una cierta obligación a ofrecer una pequeña reflexión en voz alta sobre mi propia experiencia.
Para ello he de retroceder en el tiempo a las celebraciones de la Semana Santa en mi querida Málaga allá por los años 60 del siglo pasado. Esas manifestaciones populares que toman las calles desarrollando un ritual majestuoso de arte y fe, de raíces y devoción. Un poliedro multicolor de elegante belleza, de liturgia teatral que cada año transforma la ciudad en un espacio donde lo artístico y lo espiritual se funden.
Y fue ahi, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo, cuando con tan solo 4 o 5 años de edad, nació en mi una pregunta que solo contenía una palabra: ¿Dios? Poco a poco fui encontrando respuestas, algunas tan simples como la que reconocí en los ojos de mi madre mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la Virgen de La Esperanza que pasaba en su trono frente a nosotros en aquellos lejanos años. O a través de la voz que rompía el aire claro de primavera de los cantaores o cantaoras de saetas. O entre la gente humilde y buena de mi ciudad que cada año salían, y salen a la calle con su barrio a cuestas, portando sus imágenes que les ayudan a buscarse a si mismos mientras buscan a Dios. Y lo hacen dejando tras ellos el yo, para agarrarse al nosotros…del nosotros pasan al ellos, del ellos al todos, del todos al mundo, del mundo al universo, del universo a Dios, para después volver a tomar tierra intuyendo que Dios puede estar en cada partícula, en cada molécula de cada gota de agua, de cada mar, de cada pétalo de rosa, de cada palpito, de cada suspiro.
Pero el arte no es solo belleza.
El arte es pregunta.
Es reflexión.
Es contraste.
Es revolución.
Es tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos.El arte ha sido -y debe seguir siendo- el espejo que refleja vidas que pasan de largo ante el prójimo herido. Es también la denuncia de credos vacíos que olvidaron el amor. Es la voz de alerta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia.
El arte debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias. Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abandonar el ser instancia critica a la sociedad, al propio arte, y a la propia religión.
Santo Padre…hemos de compartir una obligación. Estamos obligados a mirar, y a ver, y a tratar de entender las complejidades del alma humana.
Todos los seres humanos nos enfrentamos a los grandes interrogantes de nuestra existencia:
Quiénes somos?
¿Qué sentido tiene la vida, y el dolor?
¿Qué significa amar…de verdad…al prójimo…como a uno mismo?
¿Qué hay mas allá?
Y en ese ejercicio de búsqueda, todos nosotros nos acercamos, quizá sin saberlo, a lo trascendente.Santo Padre.
En un mundo que corre, que se fragmenta, que a veces se simplifica en exceso, el arte nos ayuda a recuperar la profundidad y el alma que esta tratando de ser robada por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano y no al revés.Un alma que nos susurra que hay algo mas. El constante susurro de la esperanza de ese algo mas. Este encuentro entre la iglesia y la sociedad civil no es solo oportuno: es necesario.
Necesitamos seguir creando y compartiendo.
Seguir preguntando.
Seguir buscando belleza si… pero también verdad.
Porque allí donde nos atrevemos a preguntar en profundidad, siempre, siempre, comienza un camino, un camino que nos puede conducir hacia lo espiritual, que no es mas que la fraternidad que late en el corazón de todo ser humano y en el misterioso corazón de Dios.«Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo». Decía San Agustin.
Santo Padre yo estoy aquí por Godspell. Godspell es una obra de teatro musical creada en su país de origen. La traducción de Godspell al español es «El Hechizo de Dios». Yo estoy hoy aquí confesando haber sido víctima del hechizo de Dios.
Muchas gracias.
Tras la interpretación, llegó el turno del ámbito académico, bajo el lema “El estudio al servicio de la búsqueda de la verdad”. De la mano de José María Coello de Portugal, vicerrector de la Universidad Complutense de Madrid, en representación de la comunidad educativa y científica de Madrid, quien destacó “la educación como un mecanismo insustituible de justicia social”. Además, añadió que sólo mediante el compromiso social pueden, las instituciones educativas, cumplir su “misión y devolver a la sociedad su esfuerzo, formando ciudadanos libres, adecuadamente preparados en todas las áreas del saber, portadores de valores éticos y con ánimo de servicio a la comunidad”.

Al término de esta parte, tuvo lugar la actuación de Sara Baras, Premio Nacional de Danza y embajadora del flamenco a nivel mundial, que interpretó un fragmento de su espectáculo, Vuela, un homenaje a Paco de Lucía.
El mundo económico y empresarial también tuvo su momento durante el acto, bajo el título “La economía al servicio del bien común”, que contó con la participación de representantes de grandes empresarios, sindicatos y mediana empresa, quienes subrayaron los retos tecnológicos acuciantes. En concreto intervinieron Antonio Garamendi, presidente de CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales); Unai Sordo, Secretario General de CCOO; Pepe Álvarez, Secretario General de UGT; y Ángela de Miguel, presidenta de CEPYME (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa).
Antes del Papa, en la parte dedicada al deporte, titulada “Deporte al servicio de la realización humana”, intervinieron Carolina Marín, campeona olímpica de bádminton; y Teresa Perales, ganadora de 28 medallas paralímpicas, quienes destacaron todo lo que se puede aprender del deporte, como “la resiliencia ante la adversidad”, o la necesidad de recuperar “la alegría limpia de jugar por el placer de jugar; esa ilusión que teníamos de niños”.
Al finalizar el apartado de testimonios, los conductores del acto dieron paso al momento más esperado: la intervención del Papa.
Servir de modo desinteresado

León XIV destacó la labor de la Iglesia como “experta en humanidad” y recuperó el interrogante que permea toda su primera encíclica ‘Magnifica Humanitas’, sobre qué significa ser verdaderamente humano. Asimismo, defendió la necesidad de “establecer un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana”.
Para no poner en peligro nuestra ‘magnífica humanidad’, alentó a seguir el consejo de San Pablo: “Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. No os tengáis por sabios. A nadie devolváis mal por mal. Procurad lo bueno ante toda la gente. En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo”.
También hizo una clara referencia a las raíces cristianas de Europa. “Hombres y mujeres movidos por la fe han edificado hospitales y escuelas, dieron pie a iniciativas solidarias y hablaron con un lenguaje que dignifica a las personas. Por eso cabe preguntarse con honestidad si el mundo —y en particular Europa— habría forjado su identidad sin la huella espiritual que ha impregnado su historia”, resaltó el Santo Padre León XIV.
La fe hecha cultura
“Todos hemos experimentado algo hermoso, tanto que nos cambió interiormente: una canción, un poema, una iglesia silenciosa, una voz, una mirada, incluso un partido de baloncesto vivido con amigos”, reconoció el Pontífice.
Por ello, “no es extraño entonces que la proclamación de la Buena Nueva y la conciencia de sabernos hermanos se exprese con forma de saeta en una Semana Santa, de poesía mística, de maestría literaria en autores como Lope de Vega, santa Teresa de Jesús o san Juan de la Cruz, Calderón de la Barca, o en la prosa serena de santo Tomás de Aquino, de quien hemos heredado los hermosos himnos del Corpus Christi, que celebramos hoy”.
“Todo ello muestra el vínculo entre lo material y lo espiritual que constituye nuestra existencia”, recalcó León XIV.
El deporte, como escuela de vida
León XIV gran aficionado al deporte (le gusta mucho jugar al tenis), reconoció su valor como un campo privilegiado de aprendizaje, donde se aprende a “perder sin odiar, ganar sin humillar o levantarse después de caer”.
Además, el Santo Padre alentó a los presentes a cuidar las palabras: “el lenguaje escrito, oral y, en el entorno digital, también el de las imágenes; porque la comunicación nunca es neutral. Toda expresión habla, transmite; puede herir o sanar, destruir expectativas o abrir horizontes, sembrar división o despertar la esperanza”.

El acto se cerró con la actuación musical de Rozalén, con la canción “Y busqué”, un recordatorio de la imposibilidad de alcanzar una paz social verdadera si no cultivamos primero la propia paz individual. Antes de abandonar el recinto, el Santo Padre impartió la bendición.











